¿Cúando nos daremos cuenta de que somos en realidad lo mismo?
¿Cuándo nos daremos cuenta de que en realidad lo que nos diferencia son el cuerpo físico y la manera de pensar?
Que en verdad somos iguales, Todos.
La diferencia está en la particularidad de cada Yo creado por su entorno y/o ambiente, cultura, tradición, costumbres, lengua y/o idioma, rasgos faciales, acento, color de piel, de cabello de ojos, etc.
Pero eso son detalles!
En la esencia es dónde nos encontramos iguales.
Es en la esencia donde Hombre y Mujer se ven cómo son; Espíritus.
domingo, 19 de junio de 2016
lunes, 6 de junio de 2016
¿Cómo sabré que he elegido a quien Dios haya elegido para mí?
En esta ocasión, comparto un artículo de la página www.gotquestions.org, algo con lo que estoy de acuerdo, no es necesariamente producto de mi mente, pero sí como dije algo en lo que estoy de acuerdo.
Sírvanse:
"La Biblia no enseña cómo encontrar “al (a la) esposo(a) perfecto(a),” tampoco es tan específica como quisiéramos en el aspecto de encontrar a la pareja ideal para el matrimonio. Ni siquiera nos dice que Dios ha elegido a una persona específica para el matrimonio de cada uno de nosotros. Lo que nos dice la Palabra de Dios es que nos aseguremos de no unirnos en yugo desigual con los incrédulos (2 Corintios 6:14-15), y esto es especialmente cierto en el matrimonio. Primera de Corintios 7:39 nos recuerda que cuando somos libres para casarnos, debemos hacerlo sólo con aquellos que son aceptables ante Dios – en otras palabras, con cristianos. Más allá de esto, la Biblia guarda silencio acerca de cómo casarnos con la persona “correcta.”
Así que ¿por qué Dios no nos dice lo que debemos buscar en un(a) compañero(a)? ¿Por qué no tenemos más especificaciones acerca de un asunto tan importante? La verdad es que la Biblia es tan clara en lo que es un cristiano y cómo debemos comportarnos, que no son necesarias las especificaciones. Se supone que los cristianos deben ser de un mismo parecer acerca de los asuntos importantes, y si dos cristianos se han comprometido a su matrimonio y a obedecer a Cristo, ellos ya poseen los ingredientes necesarios para el éxito. Sin embargo, por razón de que nuestra sociedad ahora se encuentra inundada con toda clase de personas que profesan “el Cristianismo,” sería prudente usar el discernimiento antes de que una persona se avoque al compromiso de por vida del matrimonio. Una vez que se han identificado las prioridades de la pareja en prospecto –si él o ella están verdaderamente comprometidos en seguir a Cristo– entonces las especificaciones son más fáciles de identificar y manejar.
Primero, antes de casarse, una persona debe asegurarse de que él o ella está listo para el matrimonio. Debe tener suficiente madurez para ver más allá del aquí y ahora y estar dispuesto a comprometerse para unirse con esa otra persona para el resto de su vida. También reconocer que el matrimonio requiere de sacrificio y generosidad. Antes de casarse, la pareja debe estudiar los papeles y obligaciones del esposo y la esposa, que pueden encontrar en Efesios 5:22-31, 1 Corintios 7:1-16, Colosenses 3:18-19, Tito 2:1-5, y 1 Pedro 3:1-7.
Una pareja debe asegurarse de conocerse uno al otro por un período de tiempo suficiente, antes de hablar de matrimonio. Deben vigilar cómo reacciona la otra persona ante diferentes situaciones, cómo se comporta con sus familias y amigos, y con qué clase de personas se junta. El comportamiento de una persona es grandemente influenciado por quiénes socializan con ella (1 Corintios 15:33). Ambos deben estar de acuerdo en temas tales como moralidad, finanzas, valores, hijos, asistencia a la iglesia y su involucramiento, relaciones con los suegros, y –para las mujeres– el trabajar fuera de casa. Estas son áreas potenciales de conflicto en el matrimonio y deben ser cuidadosamente consideradas antes del matrimonio.
Finalmente, cualquier pareja que esté considerando casarse, debe asistir primeramente a consejería pre-marital con su pastor u otro consejero cristiano capacitado para ello. Ahí ellos conocerán las invaluables herramientas para construir su matrimonio sobre un cimiento de fe en Cristo, y también aprenderán cómo enfrentar los inevitables conflictos que se presenten. Después de que todos estos criterios han sido cubiertos, la pareja está lista para decidir devotamente, si desean unirse en matrimonio. Si están sinceramente buscando la voluntad de Dios, Él dirigirá sus caminos (Proverbios 3:5-6)."
Texto copiado de la página www.gotquestions.org
Sírvanse:
"La Biblia no enseña cómo encontrar “al (a la) esposo(a) perfecto(a),” tampoco es tan específica como quisiéramos en el aspecto de encontrar a la pareja ideal para el matrimonio. Ni siquiera nos dice que Dios ha elegido a una persona específica para el matrimonio de cada uno de nosotros. Lo que nos dice la Palabra de Dios es que nos aseguremos de no unirnos en yugo desigual con los incrédulos (2 Corintios 6:14-15), y esto es especialmente cierto en el matrimonio. Primera de Corintios 7:39 nos recuerda que cuando somos libres para casarnos, debemos hacerlo sólo con aquellos que son aceptables ante Dios – en otras palabras, con cristianos. Más allá de esto, la Biblia guarda silencio acerca de cómo casarnos con la persona “correcta.”
Así que ¿por qué Dios no nos dice lo que debemos buscar en un(a) compañero(a)? ¿Por qué no tenemos más especificaciones acerca de un asunto tan importante? La verdad es que la Biblia es tan clara en lo que es un cristiano y cómo debemos comportarnos, que no son necesarias las especificaciones. Se supone que los cristianos deben ser de un mismo parecer acerca de los asuntos importantes, y si dos cristianos se han comprometido a su matrimonio y a obedecer a Cristo, ellos ya poseen los ingredientes necesarios para el éxito. Sin embargo, por razón de que nuestra sociedad ahora se encuentra inundada con toda clase de personas que profesan “el Cristianismo,” sería prudente usar el discernimiento antes de que una persona se avoque al compromiso de por vida del matrimonio. Una vez que se han identificado las prioridades de la pareja en prospecto –si él o ella están verdaderamente comprometidos en seguir a Cristo– entonces las especificaciones son más fáciles de identificar y manejar.
Primero, antes de casarse, una persona debe asegurarse de que él o ella está listo para el matrimonio. Debe tener suficiente madurez para ver más allá del aquí y ahora y estar dispuesto a comprometerse para unirse con esa otra persona para el resto de su vida. También reconocer que el matrimonio requiere de sacrificio y generosidad. Antes de casarse, la pareja debe estudiar los papeles y obligaciones del esposo y la esposa, que pueden encontrar en Efesios 5:22-31, 1 Corintios 7:1-16, Colosenses 3:18-19, Tito 2:1-5, y 1 Pedro 3:1-7.
Una pareja debe asegurarse de conocerse uno al otro por un período de tiempo suficiente, antes de hablar de matrimonio. Deben vigilar cómo reacciona la otra persona ante diferentes situaciones, cómo se comporta con sus familias y amigos, y con qué clase de personas se junta. El comportamiento de una persona es grandemente influenciado por quiénes socializan con ella (1 Corintios 15:33). Ambos deben estar de acuerdo en temas tales como moralidad, finanzas, valores, hijos, asistencia a la iglesia y su involucramiento, relaciones con los suegros, y –para las mujeres– el trabajar fuera de casa. Estas son áreas potenciales de conflicto en el matrimonio y deben ser cuidadosamente consideradas antes del matrimonio.
Finalmente, cualquier pareja que esté considerando casarse, debe asistir primeramente a consejería pre-marital con su pastor u otro consejero cristiano capacitado para ello. Ahí ellos conocerán las invaluables herramientas para construir su matrimonio sobre un cimiento de fe en Cristo, y también aprenderán cómo enfrentar los inevitables conflictos que se presenten. Después de que todos estos criterios han sido cubiertos, la pareja está lista para decidir devotamente, si desean unirse en matrimonio. Si están sinceramente buscando la voluntad de Dios, Él dirigirá sus caminos (Proverbios 3:5-6)."
Texto copiado de la página www.gotquestions.org
sábado, 4 de junio de 2016
Dios y Amor.
Tal vez el enemigo nos dé lo que más necesitamos de inmediato, o nos dé lo que deseemos en el momento, salir a una fiesta, salir con ese chico guapo que muchas desean de novio o esa chica guapa que sabes que va a abrir sus piernas fácilmente, y nos suplirá a nivel carnal lo que deseamos y/o necesitamos; Pero es lo que en verdad desea el alma? es lo que de verdad necesita nuestro espíritu?
A veces el enemigo puede disfrazar amor con un capricho, puedes pensar: "Yo lo quiero/Yo la quiero de verdad, de verdad que sí!" pero si de verdad es amor, piensas si te quiere también, piensas no sólo en lo bien que te haría, si no en el bien que le harías en su vida, no sólo piensas en lo mucho que mejoraría tu vida con él o ella en tu vida, si no también piensas en lo mucho que mejorarías su vida también o en lo mucho que mejoraría su vida contigo en ella.
El amor no es egoísta, es solidario, es caritativo, es generoso.
En el amor, se respetan los espacios de cada individualidad para no perderse en el mismo - amor - , y el espacio/tiempo que se comparte con la persona y ser amado/a; se busca incentivar, motivar y hasta inspirar a que nuestro amado/a realice sus objetivos personales, que se realice como persona y alcance su propia felicidad como persona e hijo de Dios que tanto se merece y nos merecemos; Luego estan los planes en conjunto como UNO, dos almas pasan a funcionar como UNO, como un solo ser, una sola persona, claro se respeta y diferencia la individualidad antes mencionada, pero es recién ahí, entendiendo eso, cuando dos seres se pueden amar de verdad, entregarse a Cristo Señor, aceptarlo como Salvador personal, seguir el camino que nos tiene preparado para llegar a ÉL, y en el camino encontrar a esa pareja que nos complementará para seguir caminando hacia ÉL mientras nos hacemos mejores personas.
Está bien querer elegir a nuestra pareja, con quien nos gustaría pasar el resto de nuestros días al lado, pero no sería mejor escuchar el consejo del Dios Padre Creador de nosotros, quien Todo lo ve, pedirle que nos ayude a escoger correctamente a esa persona, porque no es cualquier persona, es LA persona a quien YO voy a amar, respetar y compartir mi vida con.
Personalmente Yo he elegido que el mismo Dios me use de instrumento para hacer su voluntad, y lo hice en mi propia libertad, en libre albedrío, porque entendí y entiendo que lo mejor para mí como ser es entregarme a quien me creó para ser mejor y porque ÉL sabe más que alguien lo que necesito, quiero y anhelo de corazón; con ÉL he podido mejorar muchísimo como persona y mi entorno es testigo.
Me entregué a ÉL con el fin de hacer su voluntad a través de mí y de que a través de mí, ÉL pueda transmitir su amor a mis allegados como familia, amigos y conocidos.
ÉL me hizo mejor persona de lo que era. Y le doy gracias.
GRACIAS DIOS MÍO! porque sin tí soy nada y nadie, pero contigo soy Todo lo que puedo ser.
Dios nos bendiga a todos.
Amén.
A veces el enemigo puede disfrazar amor con un capricho, puedes pensar: "Yo lo quiero/Yo la quiero de verdad, de verdad que sí!" pero si de verdad es amor, piensas si te quiere también, piensas no sólo en lo bien que te haría, si no en el bien que le harías en su vida, no sólo piensas en lo mucho que mejoraría tu vida con él o ella en tu vida, si no también piensas en lo mucho que mejorarías su vida también o en lo mucho que mejoraría su vida contigo en ella.
El amor no es egoísta, es solidario, es caritativo, es generoso.
En el amor, se respetan los espacios de cada individualidad para no perderse en el mismo - amor - , y el espacio/tiempo que se comparte con la persona y ser amado/a; se busca incentivar, motivar y hasta inspirar a que nuestro amado/a realice sus objetivos personales, que se realice como persona y alcance su propia felicidad como persona e hijo de Dios que tanto se merece y nos merecemos; Luego estan los planes en conjunto como UNO, dos almas pasan a funcionar como UNO, como un solo ser, una sola persona, claro se respeta y diferencia la individualidad antes mencionada, pero es recién ahí, entendiendo eso, cuando dos seres se pueden amar de verdad, entregarse a Cristo Señor, aceptarlo como Salvador personal, seguir el camino que nos tiene preparado para llegar a ÉL, y en el camino encontrar a esa pareja que nos complementará para seguir caminando hacia ÉL mientras nos hacemos mejores personas.
Está bien querer elegir a nuestra pareja, con quien nos gustaría pasar el resto de nuestros días al lado, pero no sería mejor escuchar el consejo del Dios Padre Creador de nosotros, quien Todo lo ve, pedirle que nos ayude a escoger correctamente a esa persona, porque no es cualquier persona, es LA persona a quien YO voy a amar, respetar y compartir mi vida con.
Personalmente Yo he elegido que el mismo Dios me use de instrumento para hacer su voluntad, y lo hice en mi propia libertad, en libre albedrío, porque entendí y entiendo que lo mejor para mí como ser es entregarme a quien me creó para ser mejor y porque ÉL sabe más que alguien lo que necesito, quiero y anhelo de corazón; con ÉL he podido mejorar muchísimo como persona y mi entorno es testigo.
Me entregué a ÉL con el fin de hacer su voluntad a través de mí y de que a través de mí, ÉL pueda transmitir su amor a mis allegados como familia, amigos y conocidos.
ÉL me hizo mejor persona de lo que era. Y le doy gracias.
GRACIAS DIOS MÍO! porque sin tí soy nada y nadie, pero contigo soy Todo lo que puedo ser.
Dios nos bendiga a todos.
Amén.
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