jueves, 12 de noviembre de 2015

Deber Cristiano

No es fácil ser Cristiano Católico.
Puedes decir que lo eres, pero y la responsabilidad que eso implica?
Tal vez algunos lo dicen sólo porque su familia es así y no quieren ser “la oveja negra de la familia.
A algunos les da igual ser la oveja negra de la familia. Simplemente le restan o les da igual lo que puedan pensar de ellos.
Ser Cristiano Católico, es todo un deber, hay toda una responsabilidad en serlo.
Significa responder a Dios cada llamado, hacer su voluntad en lugar de la nuestra, confiar en Dios más que en nosotros mismos.
El deber de todo Cristiano es ser ejemplo de Dios en persona.
Pero muchos prefieren lo mundano a lo espiritual, rechazan una hora de Comunión con su Padre Creador por horas de cervezas con amigos y hablar de mujeres.
Y así dejan de lado el propósito que tiene Dios para nosotros.
Recordemos que fuimos creados con un propósito; en el comienzo fue de acompañar a nuestro Dios Creador en su Gloria de la Creación, pero como todos sabemos, fuimos tentados pecar, y Dios como buen Padre que es, nos desterró para así hacernos entender que el pecado no está permitido en su Reino.
Así que Dios nos dio un nuevo propósito en la vida que decidimos.
“El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda
sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda
obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.” (Eclesiastés 12:13-14).
Salomón dice que el todo de la vida es honrar a Dios con nuestros pensamientos
y vidas, guardando Sus mandamientos, porque un día compareceremos ante Él para
entregarle cuentas.
Jesucristo lo simplificó para nosotros; "Ama a tu Dios con todas tus fuerzas, con
todo tu corazón, con toda tu alma y toda tu mente" y "Ama a tu
prójimo como a ti mismo"
Y antes de subir a los Cielos, Jesús encomendó a sus discípulos una tarea; "Prediquen
a todas las naciones mi Palabra, hagan del conocimiento a todas las naciones de
que Dios está vivo! y pronto volveré!"

Y por si no quedó claro cuál es nuestro Deber Cristiano, aquí un artículo:


Deberes cristianos

12  Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
3 Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.
4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,
5 así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.
6 De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada,si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;
7 o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza;
8 el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.
9 El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.
10 Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.
11 En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;
12 gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración;
13 compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.
14 Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.
15 Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.
16 Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.
17 No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.
18 Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.
19 No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.
20 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.
21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.

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